La mejor manera de ayudar a las autonomías a hacer frente a sus gastos no es dándoles capacidad para aumentar el IVA en el 50%. Esta medida podría estar justificada en el caso de que fuera acompañada de una reducción en la imposición directa – IRPF y Sociedades – , que liberara más recursos sobre la iniciativa privada y mejorara la capacidad competitiva de las empresas, y por tanto creara empleo. Pero nadie ha hablado aún de bajar otros impuestos, y esta subida del IVA se concibe sólo como puro afán recaudador. Si se sube este impuesto, que recae directamente sobre los consumidores, el gasto se reducirá drásticamente, reduciéndose ,a su vez, la producción y el empleo; lo que llevará a una mayor disminución del gasto.
Creo que deberíamos aprender de Gobiernos europeos ,como el británico, que para hacer frente a la recesión y estimular el consumo, ha decidido recortar el IVA. Con esta medida, la gente verá las cosas más baratas y se decidirá a comprar más, lo que a su vez llevará a un aumento de la recaudación; que , al fin y al cabo, es lo que quieren las autonomías.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
El caso de “la Baldomera”: estafa con sello español
El pasado lunes encontré una noticia en el periódico El economista, que hacía referencia al origen de este fraude piramidal; que me gustaría compartir, por lo curiosa que es y por que tiene ¡ sello español!
Hace más de un siglo, Doña Baldomero, hija de periodistas, sumida en una difícil situación personal, se sacó de la manga un negocio que consistía en tomar prestado dinero y oro y remunerar luego con generosidad a quienes lo entregaran. Lo llamó Caja de Imposiciones. La estructura parecía clara, pero no el fondo; ya que no creaba ningún valor. Las rentabilidades con las que premiaba ,provenían del dinero que entraba de otros ahorradores atraídos precisamente por esos apetitosos rendimientos. Fue así como tejió lo que luego ha venido en llamarse fraude o estafa piramidal, cuyo núcleo ha seguido siendo el mismo desde entonces: prometer altos rendimientos, satisfacerlos con el dinero entrante y confiar en que el boca a boca continúe alimentando la llegada de más recursos con los que mantener vivo el mecanismo .
Pero todo tiene su límite y el problema de las mentiras es que siempre acaban saliendo a al luz. La Caja de Imposiciones saltó por los aires. Pero su sombra regresa periódicamente. Bernard Madoff lo ha demostrado.
Hace más de un siglo, Doña Baldomero, hija de periodistas, sumida en una difícil situación personal, se sacó de la manga un negocio que consistía en tomar prestado dinero y oro y remunerar luego con generosidad a quienes lo entregaran. Lo llamó Caja de Imposiciones. La estructura parecía clara, pero no el fondo; ya que no creaba ningún valor. Las rentabilidades con las que premiaba ,provenían del dinero que entraba de otros ahorradores atraídos precisamente por esos apetitosos rendimientos. Fue así como tejió lo que luego ha venido en llamarse fraude o estafa piramidal, cuyo núcleo ha seguido siendo el mismo desde entonces: prometer altos rendimientos, satisfacerlos con el dinero entrante y confiar en que el boca a boca continúe alimentando la llegada de más recursos con los que mantener vivo el mecanismo .
Pero todo tiene su límite y el problema de las mentiras es que siempre acaban saliendo a al luz. La Caja de Imposiciones saltó por los aires. Pero su sombra regresa periódicamente. Bernard Madoff lo ha demostrado.
Caso Madoff
Desde que hace dos semanas se descubriera que el veterano inversor ,Bernard Madoff, podría haber defraudado hasta 50.000 millones de dólares –unos 38.000 € - a buena parte de la flor y nata del sector financiero y la alta sociedad de medio mundo; las emociones han sido fuertes. Primero, embargaba una sensación de sorpresa, luego surgía la incredulidad y posteriormente emergían la impotencia y la rabia. ¿Cómo pudo suceder esto? La fama le precedía. Ex presidente de la bolsa tecnológica Nasdaq y ex miembro del regulador bursátil SEC, Madoff era una leyenda en Wall Street. “Todo el mundo quería contratarle, en cualquier restaurante de alto postín o en los campos de golf más adinerados todo el mundo hablaba de él, haciendo referencia de cómo era capaz de devolver millones de beneficios”, aseguró uno de sus inversores.
Durante mucho tiempo, fue capaz de atraer fortunas ofreciéndoles rentabilidades que superaban el 10 por ciento, incluso en periodos de vacas flacas. Nadie quiso preguntar por los métodos de una firma tan opaca que sólo Madoff tenía acceso a sus cuentas y que utilizaba una auditora con dos trabajadores.Su toque mágico para las finanzas parecía a prueba de crisis. Encima, se suponía que sólo unos pocos podían participar de sus fondos, una exclusividad que le hacía aún más apetecible frente a los inversores. Pero en la magia había truco: una estructura piramidal en la que los beneficios entregados a los inversores se abonaban procedentes no de las ganancias, sino de los ingresos que efectuaban nuevos clientes.
Aparte de los clientes que, sin entender muy bien lo que ha pasado, van a ver sus ahorros desaparecer sin posibilidad de recuperarlos; el mayor damnificado de este caso será el sistema financiero global, ya que éste, se apoya en la intervención de millones de inversores que, gracias a su confianza en la integridad y transparencia del sistema, deciden actuar. Pero si no se han enterado de este caso particular, ¿se enterarán de otros próximos? ¿Podemos seguir confiando en sus funciones? Este rejón de desconfianza provocará , en primer lugar, un frenazo en la inversión del ahorro mundial y, en segundo lugar, mayores costes de supervisión y control, que saldrán de una u otra manera de nuestros bolsillos.
Las lecciones son claras: diversifique sus inversiones y desconfíe de aquello que se presenta solo para unos pocos y de todo lo que no se pueda explicar en pocas palabras.
Durante mucho tiempo, fue capaz de atraer fortunas ofreciéndoles rentabilidades que superaban el 10 por ciento, incluso en periodos de vacas flacas. Nadie quiso preguntar por los métodos de una firma tan opaca que sólo Madoff tenía acceso a sus cuentas y que utilizaba una auditora con dos trabajadores.Su toque mágico para las finanzas parecía a prueba de crisis. Encima, se suponía que sólo unos pocos podían participar de sus fondos, una exclusividad que le hacía aún más apetecible frente a los inversores. Pero en la magia había truco: una estructura piramidal en la que los beneficios entregados a los inversores se abonaban procedentes no de las ganancias, sino de los ingresos que efectuaban nuevos clientes.
Aparte de los clientes que, sin entender muy bien lo que ha pasado, van a ver sus ahorros desaparecer sin posibilidad de recuperarlos; el mayor damnificado de este caso será el sistema financiero global, ya que éste, se apoya en la intervención de millones de inversores que, gracias a su confianza en la integridad y transparencia del sistema, deciden actuar. Pero si no se han enterado de este caso particular, ¿se enterarán de otros próximos? ¿Podemos seguir confiando en sus funciones? Este rejón de desconfianza provocará , en primer lugar, un frenazo en la inversión del ahorro mundial y, en segundo lugar, mayores costes de supervisión y control, que saldrán de una u otra manera de nuestros bolsillos.
Las lecciones son claras: diversifique sus inversiones y desconfíe de aquello que se presenta solo para unos pocos y de todo lo que no se pueda explicar en pocas palabras.
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